PALABRA PROFETICA

Tenemos la Palabra Profetica mas Segura, a la Cual Haceis Bien en Estar Atentos
                                                                                                                                             (2 Pe 1.19)
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Soy un creyente en busca de un verdadero avivamiento como el que describe el Salmo 68. Donde la religion es pura y sin macula; donde la palabra corre como rio; donde las almas son transformadas, el pecado es aplastado, donde los creyentes se desviven por amar a Dios y projimo. Donde Jesus es el que reina. Donde el Espiritu Santo es el que llena los templos.
 
                     ¡En un verdadero avivamiento el Espiritu de Dios es el que manda!
 
 
El Señor Jesucristo me libertó del alcolismo en el 2003 despues que estuve atado a ese mal por diez años. Durante ese tiempo vivi una vida desenfrenada y sin sentido. Era ateo y vivia sin fe y sin esperanza. Cuando alguien me hablaba de Jesus, yo le respondia que no perdiera su tiempo conmigo. Les explicaba con gusto que yo hiba camino al infierno de cabeza y con gusto. El enemigo de las almas me tenia totalmente ciego.
 
Mi filosofia en la vida era comamos y bebamos porque mañana moriremos. Para mi sorpresa, un dia encontre que la Biblia hablaba de esa forma de pensar.
El apostol Pablo dijo que esa es la actitud de cualquiera que no tuviera la esperanza de resurreccion en Cristo. (1 Cor 15.32)
 
Gracias doy a Dios por Jesucristo que me llamo a ser salvo aun siendo yo pecador. Nunca me podre olvidar de aquel dia cuando fui arrestado y me encontraba en una celda. Me lamentaba de mi desenfrenada vida. Me preguntaba el porque de mi condicion. Fue entonces que escuche una voz. La Voz me dijo: Escoge vida o escoge muerte; esta es tu ultima oportunidad. No se como, pero supe instantaneamente que era el Señor Jesus que me hablaba. No me asusté, ni me sorprendi de la voz. Simplemente le conteste: Señor, yo he tratado de cambiar y no he podido; pero si tu me ayudas, hare lo que tu digas. Despues de esta conversacion, me acoste a dormir. Cuando desperte, no podia cesar de llorar. Mi vida habia sido cambiada.

Esta fue la manera que Jesucristo me rescató. Desde ese entonces me he preocupado de crecer en la gracia y el conocimiento del Señor. Esto me ha llevado a tener un celo ardiente por La Palabra de Dios. Por consequencia, he quedado negativamente impresionado por el deslice doctrinal y espiritual que esta sufriendo la Iglesia. Mi deseo es contrarestar el deslice de la Iglesia y llamarla a un acercamiento genuino al Dios vivo.
 
                                                                                                                 
                                                            Si fueren destruídos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? (Sal 11.3)